Soja

La soja es una leguminosa (de la que fundamentalmente se aprovechan sus semillas) que crece en las zonas templadas del planeta. Su cultivo está especialmente extendido en Asia, sobre todo en China y extremo oriente, no llegando a Europa y América hasta el siglo XVIII. Los antiguos chinos la consideraban un alimento sagrado y atribuían su descubrimiento al emperador Sheng-Nung, inventor para ellos de la agricultura y la medicina. 

SojaLa soja (tan poco consumida aún en España) es un alimento muy completo en cuanto a nutrientes se refiere; contiene proteínas de alta calidad -más que la carne- y un notable porcentaje de ácidos grasos esenciales, hidratos de carbono, fibra, minerales y vitaminas. Además es útil para prevenir distintos tipos de cáncer, problemas cardiovasculares y osteoporosis. Posee asimismo una demostrada eficacia para tratar los sofocos de la etapa menopáusica.

La soja (o soya) es un alimento de origen vegetal que posee un alto contenido de proteínas (el 37% de su composición) -entre dos y tres veces más que la carne-, especialmente glicina, caseína y lunasina. Además de lípidos (un 23,5%) -sobre todo ácidos grasos poliinsaturados-, hidratos de carbono (otro 23,5%) y fibra (un 12%). Se trata pues de un alimento muy completo que contiene todos los aminoácidos esenciales, apreciables cantidades de vitaminas A, D y E junto a algunas del complejo B y minerales como potasio, fósforo, calcio, magnesio y hierro, entre otros. Pero, sobre todo, contiene isoflavonas -especialmente tres, la genisteína, la daidceína y la gliceteína-, sustancias de acción similar a la de los estrógenos (por eso se las denomina fitoestrógenos), lo que hace de su ingesta un remedio muy eficaz para evitar los sofocos propios de la menopausia.

Se atribuía a la soja la propiedad de ayudar a prevenir algunos tipos de cáncer al observar estadísticamente que las personas con dietas orientales padecen un menor número de tumores de mama, próstata, cólon, ovarios y endometrio que las que siguen dietas occidentales. Y ese hecho se asoció al consumo de soja tras comprobarse que la cantidad de isoflavonas que consumen los asiáticos en su dieta es de 45 mg/día de promedio, mientras la de los occidentales no llega a 5 mg diarios.

Posteriormente se demostraría que la administración de genisteína -una de las principales proteínas de la soja- reducía en ratas las lesiones precancerosas de cólon de manera significativa, y que otro de los componentes de la soja, el inositol hexafosfato, inhibe el crecimiento de algunas líneas celulares tumorales. También se constató que su consumo disminuye el riesgo de padecer cáncer de próstata.

Más recientemente, investigadores de la Universidad de California -en Berkeley- concluyeron que los ratones a los que se aplica cutáneamente otra proteína de la soja (la lunasina) tienen menos riesgo de padecer cáncer de piel que los ratones no tratados con ella.

Hay también estudios clínicos según los cuales la genisteína de la soja -de nuevo una proteína- disminuye la osteoporosis (pérdida excesiva de tejido óseo) merced a un aumento de la actividad osteoblástica y a una disminución de la osteoclástica.

La lecitina de soja, por su parte, ha demostrado favorecer el trasporte de colesterol sanguíneo y su metabolismo, reduciendo así el riesgo de acumulación en las paredes de las arterias. De ahí que tomarlo como suplemento sea muy útil para la conformación de las membranas celulares, en especial en cerebro, corazón, riñones, médula ósea e hígado. Otros trabajos evidencian además que sus isoflavonas disminuyen el nivel de LDL o colesterol "malo" y elevan el HDL o colesterol "bueno" en casos de hipercolesterolemia.

En general, la soja y sus derivados son bien tolerados si se toman con moderación. Hay que tener en cuenta que el organismo de los occidentales no está tan habituado a su consumo como el de los orientales. Si se toma la soja con moderación, no tiene porqué haber efectos secundarios negativos.

Hay que tomar las siguientes precauciones durante el consumo de soja: no dejar en remojo los brotes de soja, porque en sólo 12 horas puede aparecer hongos u otros gérmenes. Lo más apropiado es escaldarlos unos cinco minutos con agua a 90º C.

Los fosfolípidos de la soja (si se toma en grandes cantidades) pueden ocasionalmente provocar dolor de estómago o diarrea. Un consumo excesivo de soja (salvo cuando se trata de productos fermentados) puede dejar al organismo sin yodo (por lo que conviene ingerirlo conjuntamente) e interferir en la absorción del zinc y del hierro. Además, la soja tiene un alto contenido de purinas, por lo que deben abstenerse de consumirlo quienes sufran gota por exceso de ácido úrico.

Fuente: Dsalud

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Martes, 7 de Octubre del 2008

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