|
|
|
Patata
La patata (Solanum tuberosum) fue introducida en el mundo occidental por los conquistadores españoles. Sin embargo, se cree que los pobladores del altiplano (sur de Perú y oeste de Bolivia) iniciaron su cultivo unos 8000 años a.C. según un estudio genético realizado por la Universidad de Winconsin.
Una leyenda andina sitúa su origen en un regalo de los dioses a los pueblos pobladores de las sierras, para evitar el expolio sistemático que padecían por parte de los cultivadores de la quinua con el fin de que muriesen de hambre. Los dioses les dijeron que plantasen las semillas que les entregaban y que así se alimentarían. Los dominadores no se negaron, pensando que cuando la cosecha estuviese lista, se la robarían igual que las anteriores. Y así fue: cortaron las matas pensando que eran verduras. Los pueblos de las sierras, hambrientos y desesperados, volvieron a clamar al cielo y los dioses le dijeron que el verdadero fruto estaba bajo tierra. De esta forma pudieron alimentarse, fortalecerse y expulsar a sus dominadores.
Para occidente, la descubrió el explorador español Gonzalo Jiménez de Quesada en 1537, pero sería Pedro Cieza de León quien la llevaría a España en 1560. Algunos ejemplares fueron regalados al papa Julio II, que las cultivó como una planta exótica. En seguida se extendió su cultivo al resto de Europa, aunque de forma únicamente botánica. Pero no tardó en popularizarse como alimento entre las clases más pobres, en especial en el centro de Europa.
En Francia la introdujo Antoine Parmentier a finales del siglo XVI, durante el reinado de Luis XVI, y la utilizó para combatir el hambre de la tropa francesa, con la que compartía cautiverio en Prusia.
En España también tardó en instaurarse como alimento. Durante mucho tiempo se la consideró dañina, y cuando empezó a utilizarse se hizo para alimentar a enfermos y a la tropa de los ejércitos. A pesar de todo, la patata se mostró especialmente útil para alimentar ejércitos cuando ya se habían agotado las existencias de otros alimentos. Napoleón la utilizó y eso le permitió alimentar a grandes ejércitos.
Su expansión se aceleró, y en el siglo XIX ya se había convertido en el alimento base de la población Europea hasta tal punto que las malas cosechas o la aparición de plagas han dado lugar a hambrunas.
Especies más importantes
- Patata Canchán: de piel rosada, de buena textura y sabor. - Patata tomasa o blanca: muy usada para freír. Usada industrialmente. - Patata amarilla: buena para el puré y no muy adecuada para hervir. - Patata colorada: Muy extendida en las Islas Canarias, rompiendo el predominio de la patata blanca en España. - Papata negra: harinosa, algo dulce y de sabor agradable. - Patata peruanita: patata bicolor y de mucho sabor. - Patata perricholi: muy indicada para freír, el hecho de que no se oscurezca pronto cuando se pela ha propiciado su uso industrial. De carne blanca y dulce. - Patata cóctel: de forma redonda y carne blanca. - Patata monalisa: se trata de una variedad bastante reciente (se empezó a cultivar en 1982). Tiene una forma alargada, con una piel muy delgada de color amarillo y la pulpa blanca. De maduración semitemprana, es buena para hervir, asar al horno o gratinar y freir. - Patata ratte: su rasgo más característico es su forma claviforme, parecida a un cuerno de carnero. Tiene la piel irregular, amarilla clara, y una pulpa cremosa con un ligero sabor a castaña. Es excelente para ensaladas. - Patata Red Pontiac: de forma redonda y con ojos semiprofundos. Su piel es roja y la pulpa es blanca. Variedad semitemprana o temprana. Es buena para cocer, añadir a caldos, hacer purés y freir. - Patata violeta: existen diferentes variedades de patata de color violeta. Entre las más conocidas está la Purple Congo y la Patata o Trufa de China. Ésta última se cultiva en Francia y es la que podemos encontrar más fácilmente en los mercados. Tiene una pulpa harinosa, también violeta, que conserva el color después de la cocción. Es buena para freir y hervir. - Patata Charlotte: Patata pequeña de forma ovalada, con la piel fina, blanca brillante y la pulpa de color amarillo cremoso. Es muy buena para asar, gratinar y cocer al vapor. - Patata Ágata: es muy parecida a la Monalisa. De forma ovalada y tamaño grande, tiene la piel y la carne de color amarillo y unos ojos superficiales. Se cultiva todo el año y es apta para hervir y freir.
Propiedades nutritivas
La patata es un tubérculo; un engrosamiento subterráneo del tallo de ciertas plantas de la familia de las Solanáceas. Este término comprende unas 2000 especies, de las cuales la mayoría son venenosas por su contenido de alcaloides tóxicos.
Su composición por cada 100 gr. es: - 75% agua - 18% de almidón (un hidrato de carbono complejo) - De 80 calorías (hervida) a 240 calorías (frita) - 2,5 gr. de proteínas - 0,25 mgr. de Vit. B6 - 570 mgr. de potasio, lo que ayuda a combatir la retención de líquidos (si se consumen hervidas y sin sal). Las personas que padecen del riñón y que bajo prescripción médica precisan de una dieta baja en dicho mineral, deberán tener en cuenta que antes de su consumo han de dejar las patatas en remojo durante 10 h (cambiando el agua muy a menudo) para que el potasio quede liberado en el agua.
La mayoría de vitaminas de la patata se encuentran en la piel, las cuales se reducen durante el almacenamiento y la cocción. Por otro lado, la patata de carne amarilla tiene mayor contenido en pro-vitamina A que la de carne blanca. Aportan mucha energía. Hervidas, cocinadas al vapor o asadas al horno con su piel resultan muy digestivas y adecuadas para personas con problemas digestivos, además de conservar mejor sus propiedades nutritivas. Su consumo favorece la eliminación de toxinas.
Los expertos en nutrición recomiendan su consumo a diario; junto con verduras, ensaladas, legumbres o en forma de puré como primer plato, o bien como guarnición de los segundos, pero recordando siempre las anteriores recomendaciones en cuando a su cocinado.
Para conservar al máximo sus propiedades nutritivas, una vez compradas se recomienda almacenarlas el menor tiempo posible en lugares frescos y secos, protegidas de la luz. A la hora de cocinarlas, no debemos ponerlas a remojo ni cocerlas durante mucho tiempo ni con demasiada agua. Deberemos desechar cualquier patata demasiado vieja que tenga partes verdes, ya que contienen el alcaloide tóxico llamado solanina.
|
|
|
|
Si te ha interesado este artículo, te recomendamos:
Curiosidades de las verduras
Las grasas trans
|
|
|
|
|
|
|
Islam,
Mitología,
Arquitectura,
Educación,
Historia,
Libros,
Ártico,
Religiones,
Deporte,
Actividad física,
Alimentos sanos,
Horóscopo,
Numerología,
Paralelo Barcelona,
El Molino,
iPhone,
Nutrición,
Dieta Mediterránea,
Alimentación infantil,
Dietas,
Alimentos sanos,
Recetas fáciles,
Salud,
Sexo y violencia,
SIDA,
Violencia infantil,
Alcoholismo,
Drogas,
|
|
|
|