La dieta mediterránea está en peligro. De progresar el plan de prohibiciones de plaguicidas que proyectan las instituciones europeas, gran número de cultivos tenderán a desaparecer rápidamente de la geografía del viejo continente, y no sólo se resentirá la belleza del paisaje, sino también el abastecimiento alimentario de la población.
Gran número de hortalizas y frutas están en riesgo, así como el aceite de oliva. Y lo más contradictorio es que, mientras se multiplican las recomendaciones de aplicación de la dieta mediterránea, estamos a las puertas de que sea prácticamente imposible producir aquí los artículos que componen ese tipo de alimentación que todos pregonan como la más saludable.
El dimetoato es el único insecticida autorizado para luchar contra la mosca del olivo (Daccus oeae), pero va a estar prohibido en breve. Este año todavía se ha podido emplear y, pese a ello, hay serias pérdidas por este problema. Por consiguiente, si no se rectifica a tiempo y se permite el uso de dicho producto, la producción oleícola quedará seriamente comprometida y se reducirá notablemente. Los agricultores temen que la pérdida de tonelaje, al extenderse los ataques de la mosca, hagan inviable el cultivo.
La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) ha advertido que la prohibición del dimetoato "no tiene ningún sentido en este caso, porque es un formulado lipófugo e hidrófilo, lo que quiere decir que sólo se disuelve en agua, nunca en grasas; por tanto, es imposible que pase a la cadena trófica por tratar las aceitunas y que llegue hasta el consumidor; por el contrario, es la única forma de garantizar que podamos consumir aceite de oliva de calidad y a precios económicos".
Otra mosca, la Ceratitis, amenaza gravemente a las frutas de verano y a los cítricos, y puede quedarse igualmente sin insecticidas autorizados en Europa. De igual forma, una treintena de hortalizas no se podrán tratar al menos contra tres plagas que las afectan: orugas, caracoles y babosas y hongos que causan la podredumbre de raíces y cuello. De proseguir hasta el final lo que ya ha aprobado la Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo, se prohibirá el uso de los insecticidas organofosforados y piretroides, que son hoy la base de la lucha contra orugas, barrenadores y lepidópteros en alcachofas, coles, lechugas, tomates, pimientos, etc., así como los fungicidas usuales para atajar problemas de hongos.
Los consejeros de Agricultura de Cataluña, Andalucía y Aragón mostraron su gran inquietud ante la nueva normativa en ciernes que prepara la UE, e instaron al Ministerio de Medio Rural a que trabaje enérgicamente para parar este desaguisado. Coincidieron en que no hay alternativas viables y que pueden desaparecer muchos cultivos.
Fuente: Las Provincias / 11 de Noviembre de 2008