Historia del queso

Un mercader árabe que iba por el desierto portando leche en una bolsa elaborada con piel de cordero, al ir a beber de ésta descubrió, con sorpresa, que el líquido presentaba un aspecto coagulado y fermentado. El calor del desierto y el cuajo por parte de la bolsa habían convertido la leche en queso.

Sea como sea, a lo largo de la historia ha sido un alimento presente en la cultura de los diversos pueblos. Romanos, bárbaros, vikingos, árabes... todos era conocedores de sus propiedades nutritivas.

Mencionado en obras de Aristóteles, Platón, Homero, Virgilio..., el queso conoció épocas doradas en las que fue digno de elogio en las mesas de los nobles. Por ejemplo, Carlomagno acababa todos sus banquetes en Aquisgrán con la degustación de este suculento manjar.

Con la llegada de la Revolución Industrial, fue trabajado a gran escala y puesto al alcance de todos.

Ramón Gómez de la Serna lo definió como "inmortalización de la leche".

Actualmente, se trata de uno de los productos lácteos que más se consumen en todo el mundo y que cuenta con una gran cantidad de variedades y denominaciones.

Resulta de la coagulación de la leche mediante la adición de cuajo u otro producto coagulante, la adición de sal y la extracción de la mayoría de su suero por prensado.

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Viernes, 8 de Agosto del 2008

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