El bogavante (Homarus gammarus) es un crustáceo decápodo de cuerpo robusto, alargado y de coloraciones verdosas, marrones, negras o azules. Se caracteriza por poseer un par de pinzas desiguales, grandes y fuertes, casi bulbosas, con las que troncha y corta; una suele ser más pesada, para aplastar, y la otra más pequeña, para cortar. En la cabeza tienen dos pares de antenas de un color rojo intenso; el tronco es liso, con siete anillos en el abdómen y la cola en forma de abanico. Muy similar a la langosta, el bogavante puede alcanzar hasta los 60 centímetros de longitud. Posee cinco pares de patas, cuatro de las cuales están situadas en el tórax y, aunque bastante pequeñas en relación con su cuerpo, son capaces de proporcionarle movimiento.
La variedad europea (Homarus gammarus) y la especie americana (Homarus americanus) se diferencian claramente por su color, siendo éste negro azulado con manchas claras en la europea y rojizo en la americana. También se diferencian por su abundancia. De hecho, la mayoría de los bogavantes que se encuentran en los mercados para el consumo humano proceden del Atlántico occidental, ya que la especie europea es mucho más escasa.
El bogavante habita en refugios rocosos y rara vez es encontrado en profundidades mayores de 50 metros, pero puede habitar desde la marca de bajamar hasta los 150 metros de profundidad y preferentemente en lechos de arena y grava.
La hembra del bogavante pone muchos miles de huevos, normalmente una vez cada dos años, y las diminutas crías nadan y se dejan llevar por las aguas durante un periodo de hasta cinco semanas antes de asentarse en el fondo. Pueden llegar a vivir hasta 50 años, su crecimiento es lento y, al igual que otros crustáceos, realiza mudas regulares de su caparazón, que disminuyen en frecuencia según se va haciendo adulto. Típicamente nocturno, el bogavante sale de noche a buscar alimento, que se compone básicamente de sepias, pulpos, calamares y pequeños peces.
Habita en el este del Océano Atlántico, desde las Islas Lofoten, en el noroeste de Noruega hasta Azores y Marruecos. También puede ser encontrado en partes del Mar Mediterráneo y en el noroeste del Mar Negro.
La carne del bogavante contiene ácidos grasos Omega 3, sustancias que reducen el riesgo de enfermedades cardiacas. Es rico en aminoácidos, potasio, magnesio, calcio, fósforo, hierro, zinc y vitaminas A, B2 (riboflavina), B3 (niacina), B6 y B12. Cada 100 gramos de bogavante aportan unas 90 calorías.
No sólo es comestible la carne del abdómen y la cola, sino también el interior de sus pinzas y el coral (parte cremosa del interior del tórax), partes consideradas las más sabrosas.
Cocido y servido con varias salsas, es la forma más habitual de preparar el bogavante. Para cocerlo hay que introducirlo en agua con sal hirviendo durante unos minutos, y una vez cocido es aconsejable pasarlo en agua con hielo, con lo que la carne se contrae y conserva todas sus propiedades y sabor.
Si se quiere conocer su sabor en estado puro, se prueba sin salsas que lo disfracen y preparado a la plancha, para lo que hay que partirlo por la mitad a lo largo (de la cabeza a la cola), y hacer primero la parte que tiene caparazón y después la parte de la carne durante unos segundos (no más de 30). También con arroz es un plato delicioso, muy típico de las Islas Baleares.